Tras la compra de Cruzcampo por parte de Heineken, la empresa holandesa se llevó la fábrica sevillana a un nuevo emplazamiento. En la antigua planta, sobre una superficie de 165.000 metros cuadrados, se planteó una revolucionaria promoción inmobiliaria que incluye 1.070 viviendas libres, 870 VPOs, un hotel de cinco estrellas, espacios para usos terciarios y comerciales y equipamientos de caracter privado. Se iba a encargar de todo ello la empresa vasca Urvasco, que pagó 320 millones de euros por los terrenos y quería invertir hasta 700 millones. Contó para ello con arquitectos de postin como Guillermo Vázquez Consuegra, Jean Nouvel, Norman Foster y Arata Isozaki. Pero hoy el proyecto está en entredicho, como consecuencia de la crisis. (Foto: Otra Cerveza)

19 de Marzo de 2009 en 0:14
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